Panasonic Lumix G6 y LF1

El 24 de abril, Panasonic presentó dos nuevas cámaras, siguiendo la estela de la GF6: la híbrida G6, con visor integrado y ergonomía SLR, y la LF1, que inaugura una nueva categoría de compactas en la gama y, sobre todo, es la primero en incorporar un visor electrónico.

Para mantener el parentesco formal, a Panasonic le gusta llamar a sus G, y en especial a la G6, DSLM, por Digital Single Lens Mirrorless, un guiño a los hermanos mayores DSLR (Digital Single Lens Reflex), un mercado en el que la firma de Osaka se retiró. para centrarnos en su gama Lumix G. Tras renovar los GF, es por tanto la familia G la que tiene derecho a una quinta generación que, lógicamente, lleva el nombre de G6 (ya que el 4 representa la muerte en la superstición japonesa).

En comparación con el G5, el reemplazo mejora su visor electrónico con OLED y una definición de 1.400.000 puntos (por lo tanto, todavía ligeramente por detrás de la competencia), mientras sigue la tendencia general con integración nativa de Wi-Fi-Fi y NFC. El resto de características técnicas han cambiado poco, con un diseño apenas rediseñado, una pantalla táctil de 7,5 cm sobre una rótula cuya definición aumenta hasta los 1.036.000 puntos y una ganancia de velocidad, con una ráfaga de 7 fotogramas por segundo sobre 9 visualizaciones. Esto es posible gracias al nuevo procesador Venus Engine, que mejora el enfoque automático de pasada: el seguimiento del sujeto perfeccionado y la fotografía con poca luz están ahí.

Disponible a partir de junio de 2013, el G6 puede ir acompañado del zoom estándar de 14-42 mm por 699 €. La variante X, motorizada y compacta, se venderá a 849 € y el kit de doble lente de 14-42 mm + 45-105 mm a 899 €. Y por 699€ más, la cesta se puede llenar con el nuevo zoom 10x 14-140mm… que es igual al anterior, pero más compacto.

La LF1 es una auténtica novedad, tanto en Panasonic como en el mercado fotográfico. En los últimos años nos hemos acostumbrado a cámaras cada vez más compactas, cada vez más ligeras, sin visor, o bien desvencijadas. De lo contrario, era necesario avanzar hacia modelos más grandes para beneficiarse de una ventana cómoda. El LF1, por su parte, es el primero en integrar el visor electrónico directamente en el cuerpo, lo que no rompe la línea general, fluida y refinada, ahorrando el uso de un visor electrónico auxiliar que, muchas veces, pasa más por un protuberancia antiestética que otra cosa (pese a la cierta mayor comodidad). Se trata pues de un pequeño visor electrónico de 0,2 pulgadas (unos 0,5 centímetros) de diagonal que completa la pantalla trasera de 7,5 centímetros en 920.000 puntos (no táctil). Si hay que saludar este progreso, que sólo pide ser generalizado, resulta desde el primer agarre que este pequeño lucernario es todavía demasiado pequeño para trastornar realmente los usos fotográficos… en todo caso sobre el modelo de preserie que podría manejar.

El resto de la hoja de especificaciones coloca al LF1 directamente en la categoría de joyas/compactos para expertos. Sin disfrutar de la sensación de calidad de la LX7, la LF1 se beneficia de un zoom de 7,1x, 28-200 mm. Su prestigioso nombre Vario-Summicron recuerda que la apertura máxima se fija en f/2, con una más modesta de f/5.9 una vez desplegada por completo. Enfoca la luz sobre un sensor MOS muy clásico de 12,1 millones de píxeles en una diagonal de 1/1,7 de pulgada. Al igual que una Lumix TZ37, Panasonic la ha privado de GPS en favor de módulos Wi-Fi y NFC (para facilitar la conexión Wi-Fi con un teléfono inteligente, al menos inicialmente). Será la misma aplicación, Panasonic Imaging App, la que controlará todo este pequeño mundo de forma remota, la firma aún teniendo una ventaja en esta área.

Destinado a usuarios expertos y conocedores de la tecnología (los archivos RAW se gestionan, la ráfaga se empuja a 10 fotogramas por segundo y el anillo alrededor de la lente se puede configurar como se desee), el LF1 estará disponible en mayo por 429 €.

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